El experimento Wolberg

No siempre me resulta fácil escribir sobre un cabeza de cartel en el cuento fantástico, como es Manuel Moyano. Puedo (y pueden ustedes) dar gracias por tener entre nosotros a estos alquimistas de la otredad –de seguro, Félix Palma y José María Merino formarían parte del mismo claustro-, devotos del fogonazo corto, plenos de orfebrería clásica pero también de brecha.

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