Tierra desbordante

Hay cuatro requisitos que le exijo a un libro para considerarlo bueno. Bueno de verdad. El primero es la honestidad, que el autor haya querido de veras escribirlo, que algo en la cabeza, en las tripas o en la entrepierna le haya obligado a hacerlo, que no se haya sentado a escribir llevado sólo por un afán de emular a sus ídolos o de acceder rápidamente a ser escritor.

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